sábado, 12 de octubre de 2013

El Gato Negro

http://www.youtube.com/watch?v=OO9JaOiGQVo

"No espero ni pido que alguien crea en el extraño aunque simple relato que me dispongo a escribir. Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito inmediato consiste en poner de manifiesto, simple, sucintamente y sin comentarios, una serie de episodios domésticos. Las consecuencias de esos episodios me han aterrorizado, me han torturado y, por fin, me han destruido. Pero no intentaré explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros resultarán menos espantosos que barrocos. Más adelante, tal vez, aparecerá alguien cuya inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares comunes; una inteligencia más serena, más lógica y mucho menos excitable que la mía, capaz de ver en las circunstancias que temerosamente describiré, una vulgar sucesión de causas y efectos naturales.
Desde la infancia me destaqué por la docilidad y bondad de mi carácter. La ternura que abrigaba mi corazón era tan grande que llegaba a convertirme en objeto de burla para mis compañeros. Me gustaban especialmente los animales, y mis padres me permitían tener una gran variedad. Pasaba a su lado la mayor parte del tiempo, y jamás me sentía más feliz que cuando les daba de comer y los acariciaba. Este rasgo de mi carácter creció conmigo y, cuando llegué a la virilidad, se convirtió en una de mis principales fuentes de placer. Aquellos que alguna vez han experimentado cariño hacia un perro fiel y sagaz no necesitan que me moleste en explicarles la naturaleza o la intensidad de la retribución que recibía. Hay algo en el generoso y abnegado amor de un animal que llega directamente al corazón de aquel que con frecuencia ha probado la falsa amistad y la frágil fidelidad del hombre.
Me casé joven y tuve la alegría de que mi esposa compartiera mis preferencias. Al observar mi gusto por los animales domésticos, no perdía oportunidad de procurarme los más agradables de entre ellos. Teníamos pájaros, peces de colores, un hermoso perro, conejos, un monito y un gato.
Este último era un animal de notable tamaño y hermosura, completamente negro y de una sagacidad asombrosa. Al referirse a su inteligencia, mi mujer, que en el fondo era no poco supersticiosa, aludía con frecuencia a la antigua creencia popular de que todos los gatos negros son brujas metamorfoseadas. No quiero decir que lo creyera seriamente, y sólo menciono la cosa porque acabo de recordarla.
Plutón -tal era el nombre del gato- se había convertido en mi favorito y mi camarada. Sólo yo le daba de comer y él me seguía por todas partes en casa. Me costaba mucho impedir que anduviera tras de mí en la calle.
Nuestra amistad duró así varios años, en el curso de los cuales (enrojezco al confesarlo) mi temperamento y mi carácter se alteraron radicalmente por culpa del demonio. Intemperancia. Día a día me fui volviendo más melancólico, irritable e indiferente hacia los sentimientos ajenos. Llegué, incluso, a hablar descomedidamente a mi mujer y terminé por infligirle violencias personales. Mis favoritos, claro está, sintieron igualmente el cambio de mi carácter. No sólo los descuidaba, sino que llegué a hacerles daño. Hacia Plutón, sin embargo, conservé suficiente consideración como para abstenerme de maltratarlo, cosa que hacía con los conejos, el mono y hasta el perro cuando, por casualidad o movidos por el afecto, se cruzaban en mi camino. Mi enfermedad, empero, se agravaba -pues, ¿qué enfermedad es comparable al alcohol?-, y finalmente el mismo Plutón, que ya estaba viejo y, por tanto, algo enojadizo, empezó a sufrir las consecuencias de mi mal humor.
Una noche en que volvía a casa completamente embriagado, después de una de mis correrías por la ciudad, me pareció que el gato evitaba mi presencia. Lo alcé en brazos, pero, asustado por mi violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma se separara de golpe de mi cuerpo; una maldad más que diabólica, alimentada por la ginebra, estremeció cada fibra de mi ser. Sacando del bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí mientras sujetaba al pobre animal por el pescuezo y, deliberadamente, le hice saltar un ojo. Enrojezco, me abraso, tiemblo mientras escribo tan condenable atrocidad.
Cuando la razón retornó con la mañana, cuando hube disipado en el sueño los vapores de la orgía nocturna, sentí que el horror se mezclaba con el remordimiento ante el crimen cometido; pero mi sentimiento era débil y ambiguo, no alcanzaba a interesar al alma. Una vez más me hundí en los excesos y muy pronto ahogué en vino los recuerdos de lo sucedido.
El gato, entretanto, mejoraba poco a poco. Cierto que la órbita donde faltaba el ojo presentaba un horrible aspecto, pero el animal no parecía sufrir ya. Se paseaba, como de costumbre, por la casa, aunque, como es de imaginar, huía aterrorizado al verme. Me quedaba aún bastante de mi antigua manera de ser para sentirme agraviado por la evidente antipatía de un animal que alguna vez me había querido tanto. Pero ese sentimiento no tardó en ceder paso a la irritación. Y entonces, para mi caída final e irrevocable, se presentó el espíritu de la perversidad. La filosofía no tiene en cuenta a este espíritu; y, sin embargo, tan seguro estoy de que mi alma existe como de que la perversidad es uno de los impulsos primordiales del corazón humano, una de las facultades primarias indivisibles, uno de esos sentimientos que dirigen el carácter del hombre. ¿Quién no se ha sorprendido a sí mismo cien veces en momentos en que cometía una acción tonta o malvada por la simple razón de que no debía cometerla? ¿No hay en nosotros una tendencia permanente, que enfrenta descaradamente al buen sentido, una tendencia a transgredir lo que constituye la Ley por el solo hecho de serlo? Este espíritu de perversidad se presentó, como he dicho, en mi caída final. Y el insondable anhelo que tenía mi alma de vejarse a sí misma, de violentar su propia naturaleza, de hacer mal por el mal mismo, me incitó a continuar y, finalmente, a consumar el suplicio que había infligido a la inocente bestia. Una mañana, obrando a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo ahorqué en la rama de un árbol; lo ahorqué mientras las lágrimas manaban de mis ojos y el más amargo remordimiento me apretaba el corazón; lo ahorqué porque recordaba que me había querido y porque estaba seguro de que no me había dado motivo para matarlo; lo ahorqué porque sabía que, al hacerlo, cometía un pecado, un pecado mortal que comprometería mi alma hasta llevarla -si ello fuera posible- más allá del alcance de la infinita misericordia del Dios más misericordioso y más terrible.
La noche de aquel mismo día en que cometí tan cruel acción me despertaron gritos de: "¡Incendio!" Las cortinas de mi cama eran una llama viva y toda la casa estaba ardiendo. Con gran dificultad pudimos escapar de la conflagración mi mujer, un sirviente y yo. Todo quedó destruido. Mis bienes terrenales se perdieron y desde ese momento tuve que resignarme a la desesperanza.
No incurriré en la debilidad de establecer una relación de causa y efecto entre el desastre y mi criminal acción. Pero estoy detallando una cadena de hechos y no quiero dejar ningún eslabón incompleto. Al día siguiente del incendio acudí a visitar las ruinas. Salvo una, las paredes se habían desplomado. La que quedaba en pie era un tabique divisorio de poco espesor, situado en el centro de la casa, y contra el cual se apoyaba antes la cabecera de mi lecho. El enlucido había quedado a salvo de la acción del fuego, cosa que atribuí a su reciente aplicación. Una densa muchedumbre habíase reunido frente a la pared y varias personas parecían examinar parte de la misma con gran atención y detalle. Las palabras "¡extraño!, ¡curioso!" y otras similares excitaron mi curiosidad. Al aproximarme vi que en la blanca superficie, grabada como un bajorrelieve, aparecía la imagen de un gigantesco gato. El contorno tenía una nitidez verdaderamente maravillosa. Había una soga alrededor del pescuezo del animal.
Al descubrir esta aparición -ya que no podía considerarla otra cosa- me sentí dominado por el asombro y el terror. Pero la reflexión vino luego en mi ayuda. Recordé que había ahorcado al gato en un jardín contiguo a la casa. Al producirse la alarma del incendio, la multitud había invadido inmediatamente el jardín: alguien debió de cortar la soga y tirar al gato en mi habitación por la ventana abierta. Sin duda, habían tratado de despertarme en esa forma. Probablemente la caída de las paredes comprimió a la víctima de mi crueldad contra el enlucido recién aplicado, cuya cal, junto con la acción de las llamas y el amoniaco del cadáver, produjo la imagen que acababa de ver.
Si bien en esta forma quedó satisfecha mi razón, ya que no mi conciencia, sobre el extraño episodio, lo ocurrido impresionó profundamente mi imaginación. Durante muchos meses no pude librarme del fantasma del gato, y en todo ese tiempo dominó mi espíritu un sentimiento informe que se parecía, sin serlo, al remordimiento. Llegué al punto de lamentar la pérdida del animal y buscar, en los viles antros que habitualmente frecuentaba, algún otro de la misma especie y apariencia que pudiera ocupar su lugar.
Una noche en que, borracho a medias, me hallaba en una taberna más que infame, reclamó mi atención algo negro posado sobre uno de los enormes toneles de ginebra que constituían el principal moblaje del lugar. Durante algunos minutos había estado mirando dicho tonel y me sorprendió no haber advertido antes la presencia de la mancha negra en lo alto. Me aproximé y la toqué con la mano. Era un gato negro muy grande, tan grande como Plutón y absolutamente igual a éste, salvo un detalle. Plutón no tenía el menor pelo blanco en el cuerpo, mientras este gato mostraba una vasta aunque indefinida mancha blanca que le cubría casi todo el pecho.
Al sentirse acariciado se enderezó prontamente, ronroneando con fuerza, se frotó contra mi mano y pareció encantado de mis atenciones. Acababa, pues, de encontrar el animal que precisamente andaba buscando. De inmediato, propuse su compra al tabernero, pero me contestó que el animal no era suyo y que jamás lo había visto antes ni sabía nada de él.
Continué acariciando al gato y, cuando me disponía a volver a casa, el animal pareció dispuesto a acompañarme. Le permití que lo hiciera, deteniéndome una y otra vez para inclinarme y acariciarlo. Cuando estuvo en casa, se acostumbró a ella de inmediato y se convirtió en el gran favorito de mi mujer.
Por mi parte, pronto sentí nacer en mí una antipatía hacia aquel animal. Era exactamente lo contrario de lo que había anticipado, pero -sin que pueda decir cómo ni por qué- su marcado cariño por mí me disgustaba y me fatigaba. Gradualmente, el sentimiento de disgusto y fatiga creció hasta alcanzar la amargura del odio. Evitaba encontrarme con el animal; un resto de vergüenza y el recuerdo de mi crueldad de antaño me vedaban maltratarlo. Durante algunas semanas me abstuve de pegarle o de hacerlo víctima de cualquier violencia; pero gradualmente -muy gradualmente- llegué a mirarlo con inexpresable odio y a huir en silencio de su detestable presencia, como si fuera una emanación de la peste.
Lo que, sin duda, contribuyó a aumentar mi odio fue descubrir, a la mañana siguiente de haberlo traído a casa, que aquel gato, igual que Plutón, era tuerto. Esta circunstancia fue precisamente la que lo hizo más grato a mi mujer, quien, como ya dije, poseía en alto grado esos sentimientos humanitarios que alguna vez habían sido mi rasgo distintivo y la fuente de mis placeres más simples y más puros.
El cariño del gato por mí parecía aumentar en el mismo grado que mi aversión. Seguía mis pasos con una pertinencia que me costaría hacer entender al lector. Dondequiera que me sentara venía a ovillarse bajo mi silla o saltaba a mis rodillas, prodigándome sus odiosas caricias. Si echaba a caminar, se metía entre mis pies, amenazando con hacerme caer, o bien clavaba sus largas y afiladas uñas en mis ropas, para poder trepar hasta mi pecho. En esos momentos, aunque ansiaba aniquilarlo de un solo golpe, me sentía paralizado por el recuerdo de mi primer crimen, pero sobre todo -quiero confesarlo ahora mismo- por un espantoso temor al animal.
Aquel temor no era precisamente miedo de un mal físico y, sin embargo, me sería imposible definirlo de otra manera. Me siento casi avergonzado de reconocer, sí, aún en esta celda de criminales me siento casi avergonzado de reconocer que el terror, el espanto que aquel animal me inspiraba, era intensificado por una de las más insensatas quimeras que sería dado concebir. Más de una vez mi mujer me había llamado la atención sobre la forma de la mancha blanca de la cual ya he hablado, y que constituía la única diferencia entre el extraño animal y el que yo había matado. El lector recordará que esta mancha, aunque grande, me había parecido al principio de forma indefinida; pero gradualmente, de manera tan imperceptible que mi razón luchó durante largo tiempo por rechazarla como fantástica, la mancha fue asumiendo un contorno de rigurosa precisión. Representaba ahora algo que me estremezco al nombrar, y por ello odiaba, temía y hubiera querido librarme del monstruo si hubiese sido capaz de atreverme; representaba, digo, la imagen de una cosa atroz, siniestra..., ¡la imagen delpatíbulo! ¡Oh lúgubre y terrible máquina del horror y del crimen, de la agonía y de la muerte!
Me sentí entonces más miserable que todas las miserias humanas. ¡Pensar que una bestia, cuyo semejante había yo destruido desdeñosamente, una bestia era capaz de producir tan insoportable angustia en un hombre creado a imagen y semejanza de Dios! ¡Ay, ni de día ni de noche pude ya gozar de la bendición del reposo! De día, aquella criatura no me dejaba un instante solo; de noche, despertaba hora a hora de los más horrorosos sueños, para sentir el ardiente aliento de la cosa en mi rostro y su terrible peso -pesadilla encarnada de la que no me era posible desprenderme- apoyado eternamente sobre mi corazón.
Bajo el agobio de tormentos semejantes, sucumbió en mí lo poco que me quedaba de bueno. Sólo los malos pensamientos disfrutaban ya de mi intimidad; los más tenebrosos, los más perversos pensamientos. La melancolía habitual de mi humor creció hasta convertirse en aborrecimiento de todo lo que me rodeaba y de la entera humanidad; y mi pobre mujer, que de nada se quejaba, llegó a ser la habitual y paciente víctima de los repentinos y frecuentes arrebatos de ciega cólera a que me abandonaba.
Cierto día, para cumplir una tarea doméstica, me acompañó al sótano de la vieja casa donde nuestra pobreza nos obligaba a vivir. El gato me siguió mientras bajaba la empinada escalera y estuvo a punto de tirarme cabeza abajo, lo cual me exasperó hasta la locura. Alzando un hacha y olvidando en mi rabia los pueriles temores que hasta entonces habían detenido mi mano, descargué un golpe que hubiera matado instantáneamente al animal de haberlo alcanzado. Pero la mano de mi mujer detuvo su trayectoria. Entonces, llevado por su intervención a una rabia más que demoníaca, me zafé de su abrazo y le hundí el hacha en la cabeza. Sin un solo quejido, cayó muerta a mis pies.
Cumplido este espantoso asesinato, me entregué al punto y con toda sangre fría a la tarea de ocultar el cadáver. Sabía que era imposible sacarlo de casa, tanto de día como de noche, sin correr el riesgo de que algún vecino me observara. Diversos proyectos cruzaron mi mente. Por un momento pensé en descuartizar el cuerpo y quemar los pedazos. Luego se me ocurrió cavar una tumba en el piso del sótano. Pensé también si no convenía arrojar el cuerpo al pozo del patio o meterlo en un cajón, como si se tratara de una mercadería común, y llamar a un mozo de cordel para que lo retirara de casa. Pero, al fin, di con lo que me pareció el mejor expediente y decidí emparedar el cadáver en el sótano, tal como se dice que los monjes de la Edad Media emparedaban a sus víctimas.
El sótano se adaptaba bien a este propósito. Sus muros eran de material poco resistente y estaban recién revocados con un mortero ordinario, que la humedad de la atmósfera no había dejado endurecer. Además, en una de las paredes se veía la saliencia de una falsa chimenea, la cual había sido rellenada y tratada de manera semejante al resto del sótano. Sin lugar a dudas, sería muy fácil sacar los ladrillos en esa parte, introducir el cadáver y tapar el agujero como antes, de manera que ninguna mirada pudiese descubrir algo sospechoso.
No me equivocaba en mis cálculos. Fácilmente saqué los ladrillos con ayuda de una palanca y, luego de colocar cuidadosamente el cuerpo contra la pared interna, lo mantuve en esa posición mientras aplicaba de nuevo la mampostería en su forma original. Después de procurarme argamasa, arena y cerda, preparé un enlucido que no se distinguía del anterior y revoqué cuidadosamente el nuevo enladrillado. Concluida la tarea, me sentí seguro de que todo estaba bien. La pared no mostraba la menor señal de haber sido tocada. Había barrido hasta el menor fragmento de material suelto. Miré en torno, triunfante, y me dije: "Aquí, por lo menos, no he trabajado en vano".
Mi paso siguiente consistió en buscar a la bestia causante de tanta desgracia, pues al final me había decidido a matarla. Si en aquel momento el gato hubiera surgido ante mí, su destino habría quedado sellado, pero, por lo visto, el astuto animal, alarmado por la violencia de mi primer acceso de cólera, se cuidaba de aparecer mientras no cambiara mi humor. Imposible describir o imaginar el profundo, el maravilloso alivio que la ausencia de la detestada criatura trajo a mi pecho. No se presentó aquella noche, y así, por primera vez desde su llegada a la casa, pude dormir profunda y tranquilamente; sí, pude dormir, aun con el peso del crimen sobre mi alma.
Pasaron el segundo y el tercer día y mi atormentador no volvía. Una vez más respiré como un hombre libre. ¡Aterrado, el monstruo había huido de casa para siempre! ¡Ya no volvería a contemplarlo! Gozaba de una suprema felicidad, y la culpa de mi negra acción me preocupaba muy poco. Se practicaron algunas averiguaciones, a las que no me costó mucho responder. Incluso hubo una perquisición en la casa; pero, naturalmente, no se descubrió nada. Mi tranquilidad futura me parecía asegurada.
Al cuarto día del asesinato, un grupo de policías se presentó inesperadamente y procedió a una nueva y rigurosa inspección. Convencido de que mi escondrijo era impenetrable, no sentí la más leve inquietud. Los oficiales me pidieron que los acompañara en su examen. No dejaron hueco ni rincón sin revisar. Al final, por tercera o cuarta vez, bajaron al sótano. Los seguí sin que me temblara un solo músculo. Mi corazón latía tranquilamente, como el de aquel que duerme en la inocencia. Me paseé de un lado al otro del sótano. Había cruzado los brazos sobre el pecho y andaba tranquilamente de aquí para allá. Los policías estaban completamente satisfechos y se disponían a marcharse. La alegría de mi corazón era demasiado grande para reprimirla. Ardía en deseos de decirles, por lo menos, una palabra como prueba de triunfo y confirmar doblemente mi inocencia.
-Caballeros -dije, por fin, cuando el grupo subía la escalera-, me alegro mucho de haber disipado sus sospechas. Les deseo felicidad y un poco más de cortesía. Dicho sea de paso, caballeros, esta casa está muy bien construida... (En mi frenético deseo de decir alguna cosa con naturalidad, casi no me daba cuenta de mis palabras). Repito que es una casa de excelente construcción. Estas paredes... ¿ya se marchan ustedes, caballeros?... tienen una gran solidez.
Y entonces, arrastrado por mis propias bravatas, golpeé fuertemente con el bastón que llevaba en la mano sobre la pared del enladrillado tras de la cual se hallaba el cadáver de la esposa de mi corazón.
¡Que Dios me proteja y me libre de las garras del archidemonio! Apenas había cesado el eco de mis golpes cuando una voz respondió desde dentro de la tumba. Un quejido, sordo y entrecortado al comienzo, semejante al sollozar de un niño, que luego creció rápidamente hasta convertirse en un largo, agudo y continuo alarido, anormal, como inhumano, un aullido, un clamor de lamentación, mitad de horror, mitad de triunfo, como sólo puede haber brotado en el infierno de la garganta de los condenados en su agonía y de los demonios exultantes en la condenación.
Hablar de lo que pensé en ese momento sería locura. Presa de vértigo, fui tambaleándome hasta la pared opuesta. Por un instante el grupo de hombres en la escalera quedó paralizado por el terror. Luego, una docena de robustos brazos atacaron la pared, que cayó de una pieza. El cadáver, ya muy corrompido y manchado de sangre coagulada, apareció de pie ante los ojos de los espectadores. Sobre su cabeza, con la roja boca abierta y el único ojo como de fuego, estaba agazapada la horrible bestia cuya astucia me había inducido al asesinato y cuya voz delatadora me entregaba al verdugo. ¡Había emparedado al monstruo en la tumba!"


Si has llegado hasta aquí, mil gracias :)
He vuelto después de unas infinitas vacaciones, todo se debe a que he estado más en el mundo real, a estas alturas, ya he arreglado, movido y revolucionado algunos aspectos de mi existencia.
Por ejemplo... me hice un flequillo.
Toda mi vida había tenido uno hasta que en la adolescencia temprana me rebelé y dejé mi frente sin adornos.

Creo que me luce muy bien!
Ese día, mi mamá me peinó y me sentía bonita. *^* 
Notoriamente, ya es otoño, mi estación del año favorita, pero de pronto hace más calor que en plena primavera, el clima está loco, pero a veces, si cierro los ojos y respiro profundo, puedo oler el otoño (soy rara, eso ya lo se, pero es algo que me ocurre, espero no ser la única en el mundo)
He estado algo... enferma, algo que aún no se que es me esta causando una urticaria terrible en la cara desde hace un mes.
Mi vida se ha llevado a cabo entre plantas nuevas, kick boxing y muchas esperanzas de que llegue mi día siniestro.
He estado en la cuerda floja ya por muchas veces, pero (como siempre ocurre) logro salvarme el pellejo, el corazón o la vida.
Me he estado interesando más en la jardinería, cuido 3 rosales y una meseta de violeta (o algo así, realmente no se que es, pero mi madre me dijo que es alguna especie de violeta)
Es una planta preciosa y vive conmigo en mi escritorio actualmente.
También tengo un Tumblr a contunuación lo dejaré por si alguien gusta darle un vistazo, a veces subo cosas sobre mi y algunas fotos:

Por ahora, no tengo mucho más que decir, han sido muchos meses lejos y tengo que poneros al corriente (si es que alguien aun quiera leerme) 
Muchas gracias por todo y que tengan un precioso otoño... con calor  -W-


miércoles, 15 de mayo de 2013

Cantata

http://www.youtube.com/watch?v=FwWL8Y-qsJg

¡Cuanto tiempo! Muchos meses ¿verdad? 
Volví solo para contar mis últimas travesías, lo último que he hecho y visto, el mundo ha estado a mi favor la mayor parte del tiempo, así que... iniciaré a contar.
Iniciaré por contar que tanto he hecho últimamente.
Junto con mi amor <3 he estado practicando mucho mis habilidades (casi nulas) culinarias.
Desgraciadamente no he podido tomar foto de todo lo que hemos hecho.
Hicimos bisquets, muchos guisados, empanadas, ¡birria! (bueno, yo solo miro y ayudo en cosas pequeñas, como picar o lavar... soy un pinche aun u.u) ¡y todo ha salido genial!
Lo último que hicimos y esta vez si participé casi en un 100% fue Hanami Dango.
Algo que debió haber quedado así:
Nos quedo algo así =__= :

Y bueno... creo que tenemos que encontrar un modo de que nos queden bien, siempre nuestros segundos intentos son los más exitosos.
(En contra de mi voluntad) Hemos estado caminando a lugares a los que podríamos llegar en transporte público.
Al caminar te puedes encontrar cositas bellisimas, por ejemplo, yo en la ventana de alguna casa, me encontré una preciosa colección de juegos de té miniatura.
Solo pondré una foto, por que son varias las que tomé y aun hay mucho de que hablar.
Por ejemplo de que hoy estamos cumpliendo un mes más juntos y estoy muy muy feliz de que esto siga viento en popa como cada día ¡SOY TAN FELIZ! 
No he estado viendo tanto anime como de costumbre por que estoy un poco atareada con la escuela y alguno que otro proyecto para superarme, pero he visto 2 que me han gustado mucho.
El primero, "Paradise Kiss" un bonito trabajo de Ai Yazawa me gustó mucho, a decir verdad, todo el trabajo de esta mujer (bueno, el que conozco) me transporta y me lleva dentro de la historia, la música, argumento.. ¡todo simplemente encantador!
De "Amnesia" puedo decir mucho, es cortita, enredada y deja con muchas preguntas que parecen no tener respuesta. Me gustó, pero no es la mejor definitivamente.
He vuelto a mi manía de ver películas a diario, si esto sigue así terminaré teniendo una habitación llena de ellas.
No importa, lo que importa es que tengo un poco más de confianza en mi misma y me he sentido tan bien que después de algunos meses, he estrenado mi Vampire Requiem.
Simplemente por que si (y por que mi amor <3 vino a verme) decidí usarlo ayer.
Fue un día divertido, vimos El Hobbit y comimos pizza.
Normalmente no nos tomamos muchas fotos, por que siempre decimos que los recuerdos más bellos no se guardan en un trozo de papel, si no en lo más profundo y bello de la memoria y así es.
No mostraré mi foto de cuerpo completo por que es un desastre, pero... ese día sentí que era yo, hice lo que quise, usé lo que amo y estuve donde pertenezco y con quien quiero pasar todo el tiempo posible.
¡Fui tan feliz!

jueves, 14 de marzo de 2013

Gracias por existir

http://www.youtube.com/watch?v=enGyiejtmlM

Se me antojó darle un toque un poco fresco a mi blog, ya que (no oficialmente) ya es primavera, el clima esta algo loco, y hoy disfruté de un día perfectamente nublado y justo ahora, mientras escribo, esta lloviendo.
He decidido que si anteriormente había escrito muy muy poquito ahora lo haré menos, ya que desgraciadamente he notado que hay personas que solo leen y no dejan ningún comentario, un simple "hola" basta. 
De nuevo he pasado por momentos algo frustrantes y dolorosos, pero bueno, aquí estoy luchando por acabar con ello.
De nuevo he estado algo enferma, pero un poco de té y afecto acaban normalmente con mis malestares...
Hubo un momento hace una semana en la que estaba muy enojada... quiero agradecer a el, que siempre esta conmigo (incluso cuando se me ocurre ir caminando a la colonia más peligrosa de los alrededores y ponerle a buscar sus llaves, cuales yo juraba haber visto y que en realidad siempre estuvieron en su cama) gracias por tomarme de nuevo y hacerme volver, no importa que venga, TE PROMETO QUE EL RESTO DE MI VIDA SERÁ PARA TI.
~¡GRACIAS POR EXISTIR!~
Entre otras cosas y en otros temas, me terminé de ver un anime que la primera vez que traté con el lo odié y pensé que seguro era terrible y etc, pero descubrí que terminaría siendo uno de mis favoritos.
Esperaba mucho menos, la historia es ... justo como la mía! Pero el final simplemente no me gustó. Sin duda, Toradora! es un buen anime 100% recomendado.
Y bueno, hace poco llegó algo muy preciado a mi casa.
El señor cartero me despertó como a las 9 de la mañana para entregarme esto:
Mi tercer y antepenúltimo Vampire Requiem  (Si, he decidido comprar el lavanda y el blanco también)
Gracias a mi nee Jenova por hacer este sueño posible!
Y si, antes de que tu lector(a) empieces a pensar, si es una replica, por que de hecho, solo es un pedazo de tela... solo es eso no? 
Hace mucho me puse a pensar en marcas y replicas, la verdad es que a veces siento que le dan mucha importancia a lo que diga una etiqueta... no me meteré más en ese asunto, solo me queda decir, que compraré lo que me quede y lo que esté a mi alcance inmediato (odio esperar ;) )
Además... soy una mujer alta y curvilínea y no cambiaré eso por entrar en su amado BURANDO 
Soy tan humana como todos los días.
Las metas se ven más y más cerca y me siento feliz... poco a poco todo va mostrándose y el universo me demuestra que el camino es el correcto.

lunes, 18 de febrero de 2013

Yo volaré y lo haré por ti

http://www.youtube.com/watch?v=do0flzfjlA8

He escrito tan poco en tanto tiempo que realmente no se como iniciar.
Hace tres días fue mi segundo aniversario con el amor de mi vida.
Sobre eso, puedo decir que han sido los mejores dos años de mi vida, nunca me había sentido tan plena, tan cambiante y entera... es parte de ello y me encanta!
Esta es la rosa del rosal que me regaló hace algún tiempo, se volvió rosa, cuando en un principio era roja, tal vez se deba al tratamiento que le dí ya que estuvo a punto de morir.
Su color me recuerda al regalo que recibí.
Mi amado hizo para mi Macarons, el primer intento salió como (dicho en sus palabras) chicharrón rosa.
Nos dormimos casi a las 2 de la mañana terminando estas cosas tan hermosas y deliciosas (Eran tan lindos que dudaba cada que me comía uno... además quedaron simplemente deliciosos!)
Fue una tarde/noche/madrugada fantastica a lado del amor de mi vida.
Al llegar la mañana tuvo que dejarme sola, ya que tenía un partido. No pude acompañarlo por que me sentía mal... la marea roja me deja muchos estragos, pero mientras se fue, lave su ropa e hice algunas cosillas más como por ejemplo, terminar mi juego favorito... Alice: Madness Returns.
Realmente no fue el final que esperaba, pero por fin pude terminarlo, con casi todo completo... se que he de volver y tratar de conseguir todo.
Y bueno, regresando un poco el tiempo, les mostraré algo que recién llegó a mis manos y me ha estado haciendo feliz.
Son ambos muy suaves y abrazables, me encanta tomar la siesta con ellos!
Han sido días geniales, espero todo continúe así.

miércoles, 23 de enero de 2013

Flowers Duet

http://www.youtube.com/watch?v=U4MmatVblDk


Tras hacer el propósito y aceptar mis verdaderos "Fails" me he puesto a trabajar realmente duro para que este año (que ya está un poco avanzado) sea el más exitoso y feliz de la vida.
Haré un pequeño recuento desde Navidad hasta el día de hoy, he dejado ir muchos días sin escribir y creo que es justo hacerlo bien :)
La noche de nochebuena (si es redundancia, mil disculpas) estuve con mi familia, comiendo hasta por los ojos y realmente muy ebria!! El vino me dejó en un estupor delicioso!! 
Todo transcurrió tranquilo y al llegar a la noche de año nuevo sabía que tenía que estar a lado de la persona que más amo... ahí estuve, a su lado como debe ser.
Hicimos pies, realmente nos quedaron muy ricos, pero dando las 2 a.m. era tanto mi cansancio que lo único que pude hacer fue dormir!
Este es uno de los primeros pies que salieron, les pusimos durazno, cereza, nuez y arándano, estaban realmente deliciosos!
Cada inicio de año (bueno, por lo menos estos dos que hemos pasado juntos) acostumbramos tomarnos una foto.
Todos desmañanados y recién despertados!
No cabe duda que cada día me doy cuenta que cada año quiero una foto con este hombre maravilloso!
Por esas fechas el terrible tornado de emociones comenzaba, todas las cosas me hacían enfurecer, todo parecía quebrarse, estaba tan ansiosa, las respuestas eran confusas... pensé que todo iba a acabarse.
De pronto sus abrazos se convirtieron en todo para mi y su apoyo iluminó mi mente, el malestar mental se llegó a convertir en físico y sus cuidados me levantaron, teniendo el conocimiento y el modo de hacerlo... no lo hacía hasta el me dio razones para hacerlo.
Y comenzó el año, y lo inicié de la mejor manera, junto a el y jugando mi juego favorito... Alice: Madness Returns.
No soy la mejor jugando este juego, pero tiene un encanto que me tiene atrapada en el, cada fin de semana me paso por lo menos 5 horas jugando y... es mágico, he hecho un par de dibujos referentes, he soñado que soy Alice y que ando por el mundo rebanando a todos o disparando pimienta.
También he querido continuar mi juego favorito, más bien, el primero que jugué: Dante's Inferno.
Me he quedado atrapada un momento en el y no avanzo... pero bueno, es algo que debo superar hahahaha!
También he estado viendo anime, volví a ver Gosick... pero también vi por fin y "completa" Rozen Maiden.
Ambas temporadas son bellisimas, espero que este año haya una conclusión.
Antes de eso vi otro anime precioso!!! Me enamoro tanto que casi destierra a Gosick de su pedestal dorado, pero... no pudo! Es hermosa de todos modos.
"Dantalian no Shoka" definitivamente se queda entre mis favoritas! me hizo leer más, querer a toda costa bollos de canela y también... me hizo soñar con una princesa que espero nazca algún día n///n
He leído montones de libros, mi madre y yo nos retamos para leer por lo menos 20 libros este año, yo llevo 5 y recién acabo de comprar 2 más.
Casi cada fin de semana he estado yendo a la casa de mi amor <3 definitivamente he llegado al equilibro que tanto he estado deseando y la muestra esta en que ya no hay discusiones y ya es bastante difícil que me ponga a llorar o algo similar.
Hemos estado tan tranquilos que me sorprende, avanzamos lento pero seguro!
Han sido sin duda días preciosos, con amigos, conociendo gente, reconociendo a algunas, siendo muy muy feliz!!!!
Estando con sus amigos se ve muy feliz... su felicidad es la mía.
Por fin me siento pequeña! El virata es una gran persona!! (si, el es un virata y yo soy una pampira :3) Platicamos mucho y me gustaría que se repitiera muchas veces!
Ayer fue el cumpleaños de mi mami... estuvimos juntas casi toda la tarde... me siento feliz de que pueda estar un año más a mi lado.
En esta vida todo va y viene... pero ya he comprendido como hacer que la felicidad y el equilibrio estén de mi lado... SOLO SE TU...